A Jesús del Rescate
A Nuestra Señora de Gracia
En el momento es de paz tu llamada,
Mas fiel corte de espada quieren librarte,
Solo quieres por escudo a la palabra,
Ante quien en desafuero te invade.
Eludes digno a la armoniosa calma y
A tu doctrina naciente sin sangre,
Que se ponga en su lugar toda espada
Y que no sea de herida tu rescate.
No tientas al Dios de las alturas,
Ni pides cien ángeles que te guarden,
Ni murallas ni torres que te cubran.
No es por arma tu gran salvaguarde,
Sino por amor y fe en la ventura de
Todo aquel que profundamente te ame.
Antonio Berlanga del Pino
La Gracia que, cierto día,
el Arcángel te anunció,
la conservas, Madre mía,
con la tierna lozanía
Cuando el alma se serena
y contempla tus dolores,
se mezclan amor y pena
y de amargura nos llena
a los pobres pecadores.
Nuestro espíritu se calma
y renace de alegría,
si fijamos la mirada
en los ojos de tu cara
que son faros que nos guían.
¡¡Oh, Virgen llena de Gracia !!
Málaga entera te implora
que la ampares y protejas
como lo hiciste hasta ahora,
cual Madre, Reina y Señora.
Luis Utrera Figueroa
Guión, 1962